viernes, 29 de junio de 2012

Coherencia: EE.UU. da millones para “democracia digital” en Cuba y pide a Google que bloquee servicios a la Isla

(Tomado de La Pupila Insomne)

José Manzaneda
Recientemente, los gobiernos de los países del ALBA, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, aprobaban expulsar de sus territorios a la USAID, la Agencia de EEUU para el Desarrollo (1). Esta agencia estatal, dedicada en teoría a financiar proyectos de cooperación para el desarrollo en naciones empobrecidas, se ha dedicado desde hace años a inyectar millones de dólares a sectores de oposición política a los gobiernos de izquierda de América Latina (2).
En una excepción a su habitual línea de opacidad informativa, el diario El Nuevo Herald de Miami publicaba recientemente una carta del Departamento de Estado de EEUU en la que éste reconocía la asignación de 20 millones de dólares –solo para este año fiscal- a tres agencias estatales, entre ellas la citada USAID, para su posterior distribución en programas de “promoción de la democracia” en Cuba (3). Es decir, 20 millones de dólares para la llamada “disidencia”.
Según otro documento, publicado en el blog del periodista Tracey Eaton, la USAID, en apenas 7 años, entre 2001 y 2008, destinó 197 millones de dólares para dichos programas solo en Cuba (4).
Dentro de los citados 20 millones de este año para la llamada “disidencia” cubana, destacan 4 millones para programas de impulso a la “democracia digital” en Cuba. El Nuevo Herald justificaba este acto de injerencia en un país soberano con un elocuente titular: “EEUU busca romper la censura tecnológica en Cuba” (5). Portales web sostenidos también con subvenciones del Gobierno de EEUU, como Cubaencuentro, calificaban estos fondos destinados a la desestabilización política en la Isla como “programas de ayuda a Cuba” (6).
Pero veamos qué entienden por “democracia digital” el Gobierno de EEUU y la “disidencia” cubana sostenida por éste.
El Gobierno norteamericano impide que Cuba se conecte a los cables de fibra óptica de la región, limitando a un mínimo el ancho de banda de Internet para toda la Isla, y obligando a instituciones y población a un uso social y racionado (7). Además, multinacionales estadounidenses del sector de la informática son obligadas por su gobierno a bloquear la capacidad tecnológica de Cuba en esta materia (8). Hace pocos días, por ejemplo, la compañía Google cortaba a toda Cuba importantes servicios para bloggers y periodistas, entre ellos el de estadísticas de navegación Google Analytics (9). 
Pero, a la vez que limita la conectividad a Internet en Cuba, el Gobierno de EEUU suministra a la llamada “disidencia” –precisamente a través de los fondos de la USAID- los equipos necesarios para una conexión privilegiada y exclusiva a la red, con el objetivo de impulsar su labor de propaganda y difusión mediática (10).
Nada de esto es reflejado por los medios internacionales, que apuntan siempre a una supuesta censura gubernamental de Internet en Cuba. “Blogueros disidentes celebran un festival para reclamar acceso a internet en Cuba” (11) es un titular reciente acerca de un pequeño evento, el Festival Clic, celebrado en La Habana, en el que participaron -sin el menor disimulo- representantes de la sede diplomática de EEUU en la Isla (12). Este Festival fue promovido desde el llamado Encuentro Blog España, patrocinado a su vez por empresas como el BBVA, Microsoft, IBM o Jazztel (13). Parece difícil de creer que un evento sostenido por semejantes factores del gran poder económico y al que solo fueron convocados bloggers contrarios al Gobierno cubano, llegara a ser un “evento tecnológico y no político” o que abordara solo “una gestión del conocimiento sin requisitos ideológicos ni tendencias de mercado”, tal como han recogido varios medios internacionales. 
Estos grandes medios silencian, por lo general, que detrás de la denominada “disidencia” cubana hay millones de dólares del Gobierno de EEUU. La recepción de fondos de una potencia enemiga –que, en este caso, impone un bloqueo económico al país que es condenado casi por unanimidad en Naciones Unidas- está tipificada como delito en los códigos penales de la inmensa mayoría de los países del mundo, incluido el de EEUU (14). 
¿Qué sucedería si gobiernos como el de Cuba, Venezuela, Bolivia o Irán destinasen millones de dólares a promover un cambio de régimen en Estados Unidos, Alemania o Francia? En el Código Penal de esos países está una parte de la respuesta. La otra parte -el escándalo político y mediático y las amenazas de intervención militar en dichos países- podemos imaginarla.

*Coordinador de Cubainformación. 


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